En muchas ciudades de México, escenas que antes eran poco comunes hoy son parte del paisaje: cafeterías de especialidad donde antes había fondas, restaurantes gourmet sustituyendo cocinas económicas, galerías y coworkings en locales que solían ser papelerías, tlapalerías o tiendas de abarrotes. Junto con estos cambios, llega casi siempre otra realidad: las rentas suben, los vecinos de toda la vida se van y el barrio “cambia de cara”.
Ese proceso tiene nombre: gentrificación.
La gentrificación es un fenómeno urbano en el que colonias populares o tradicionales se transforman gradualmente a partir de la llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo. Esto suele ir acompañado de renovaciones, mejoras visibles en el entorno y una nueva oferta de servicios… pero también de tensiones sociales, desplazamiento y pérdida de identidad barrial.
En México, este proceso se ha acelerado en los últimos años, impulsado por el turismo, el trabajo remoto, la llegada de nómadas digitales y la búsqueda de barrios “auténticos” por parte de residentes nacionales y extranjeros. Entender qué es, cómo funciona y a quién afecta es clave para cualquier persona interesada en vivienda, ciudad e inversión inmobiliaria.
¿Para qué sirve entender la gentrificación?
Comprender la gentrificación no es solo un tema teórico: tiene efectos prácticos para distintos actores.
Para quienes viven o quieren vivir en estos barrios
- Ayuda a anticipar incrementos de renta y cambios en el perfil del vecindario.
- Permite decidir si un barrio es viable a mediano y largo plazo para vivir o invertir.
- Da herramientas para organizarse y defender intereses comunitarios.
Para gobiernos y autoridades locales
- Facilita el diseño de políticas de vivienda y desarrollo urbano más equilibradas.
- Permite reconocer zonas en riesgo de desplazamiento y actuar a tiempo.
- Ayuda a evitar que los proyectos de “renovación” se traduzcan en expulsión masiva de población.
Para inversionistas y desarrolladores
- Permite identificar zonas con potencial de plusvalía y demanda creciente.
- Ayuda a diseñar proyectos más responsables y sostenibles socialmente.
- Reduce el riesgo reputacional asociado a proyectos percibidos como depredadores o excluyentes.
Para urbanistas, académicos y sociedad civil
- Es una pieza clave para entender cómo cambian las ciudades.
- Permite proponer modelos de desarrollo que combinen crecimiento económico y justicia social.
¿Qué es exactamente la gentrificación?
El término “gentrificación” viene de la palabra inglesa gentry, que se refiere a clases medias-altas o acomodadas. Fue acuñado por la socióloga británica Ruth Glass en 1964 para describir cómo sectores de clases medias y altas comenzaban a mudarse a barrios de clase trabajadora en Londres, renovando viviendas, elevando precios y desplazando gradualmente a los residentes originales.
En el contexto mexicano, suele verse así:
- Colonias históricas o populares que comienzan a atraer nuevos residentes con mayores ingresos.
- Apertura de cafeterías de especialidad, restaurantes de autor, bares de concepto, galerías y coworkings.
- Incrementos sostenidos de renta y precios de compra.
- Sustitución gradual de comercios tradicionales por negocios orientados a un público nuevo.
El resultado suele ser un barrio físicamente “más bonito”, pero socialmente distinto: quienes le daban identidad terminan muchas veces viviendo en otra parte.
Los distintos rostros de la gentrificación en México
La gentrificación no se presenta igual en todos lados. Podemos identificar, al menos, tres tipos frecuentes:
1. Gentrificación turística
Ocurre cuando una zona se adapta principalmente a visitantes nacionales o extranjeros:
- Transformación de viviendas en hoteles boutique, hostales o alojamientos temporales.
- Comercios orientados a turistas: cafés, restaurantes, tiendas de diseño, experiencias culturales.
- Desplazamiento de residentes y comerciantes tradicionales por el incremento de costos.
Ejemplo:
El centro histórico de Oaxaca ha vivido una fuerte presión turística; muchos inmuebles coloniales ahora funcionan como hoteles, restaurantes o espacios comerciales para visitantes, encareciendo la vida para los habitantes locales.
2. Gentrificación productiva y comercial
Se da cuando el gobierno e inversionistas apuestan por reconvertir zonas para actividades económicas específicas:
- Creación de corredores empresariales, centros de negocios, plazas comerciales.
- Sustitución de vivienda popular por desarrollos de mayor valor.
- Aumento de rentas y servicios enfocados en perfiles ejecutivos o profesionales.
Ejemplo:
Ciudad de México ha sido un laboratorio continuo de este fenómeno desde los años noventa; en varias colonias, oficinas, corporativos y desarrollos mixtos han transformado el tejido urbano.
3. “Gourmetización” del barrio
Es una manifestación más sutil pero muy visible:
- Llegada de restaurantes de autor, cafeterías especializadas y conceptos gastronómicos “de nicho”.
- Desplazamiento gradual de fondas, mercados y cocinas económicas.
- Reposicionamiento del barrio como “zona foodie” o “barrio trendy”.
Ejemplo:
Santa María la Ribera, en CDMX, ha pasado de ser una colonia tradicional de clase trabajadora a convertirse en un polo de restaurantes, bares y proyectos culturales, con incrementos notables en rentas.
Casos emblemáticos de gentrificación en México
Ciudad de México: el epicentro
La capital concentra algunos de los casos más claros:
- Santa María la Ribera
Colonias como esta han visto crecer la presencia de residentes con mayores ingresos, muchos de ellos extranjeros o nómadas digitales. En ciertas zonas, las rentas se han multiplicado, empujando a familias de décadas a buscar opciones más lejanas o menos costosas. - San Pedro de los Pinos
Ha experimentado renovaciones, nuevos desarrollos habitacionales y un cambio progresivo en el perfil socioeconómico de sus residentes. - Tepito
Aun con fuerte arraigo popular, empieza a mostrar signos tempranos de transformación: nuevos proyectos, interés inmobiliario y ajustes graduales en el uso del suelo.
Mérida: atractivo internacional y presión local
Mérida se ha convertido en destino favorito de extranjeros (especialmente estadounidenses y canadienses) y migrantes internos:
- El centro histórico se ha llenado de hoteles boutique, casas restauradas y proyectos orientados a un público con mayor poder adquisitivo.
- Los precios de compra y renta se han elevado por encima de lo que pueden pagar muchas familias locales.
- El contraste entre salarios locales y precios inmobiliarios genera presión sobre la población originaria.
Oaxaca: entre patrimonio y mercado
En Oaxaca de Juárez:
- El centro histórico se ha reconfigurado para el turismo internacional.
- Comercios tradicionales comparten –o ceden– espacio con restaurantes, galerías y alojamientos para visitantes.
- La tensión entre preservar la identidad y aprovechar el flujo turístico es constante.
¿Qué provoca la gentrificación?
No es un solo factor, sino la suma de varios elementos económicos, culturales y territoriales.
Factores económicos
- Programas de renovación urbana que incentivan inversión privada.
- Especulación inmobiliaria: compra de propiedades esperando revalorización acelerada.
- Desigualdad en el poder adquisitivo, especialmente cuando llegan residentes con ingresos en dólares o euros.
Factores socioculturales
- Barrios con fuerte identidad cultural se vuelven atractivos para quienes buscan experiencias “auténticas”.
- Tendencia de clases medias y altas a “redescubrir” zonas céntricas o tradicionales.
- Aumento del trabajo remoto, que permite vivir “en cualquier lugar” manteniendo ingresos altos.
Factores geográficos y urbanos
- Cercanía a centros de trabajo, transporte y servicios.
- Presencia de patrimonio arquitectónico o valor histórico.
- Localización estratégica dentro del tejido urbano.
Efectos de la gentrificación: luces y sombras
Posibles efectos positivos
- Renovación de infraestructura urbana.
- Mayor iluminación, vigilancia y cierta percepción de seguridad.
- Valorización de propiedades para quienes ya eran propietarios.
- Diversificación de servicios y oferta comercial.
Efectos negativos más frecuentes
- Desplazamiento de residentes por incrementos de renta.
- Pérdida de comercios tradicionales y modos de vida locales.
- Aumento de la segregación socioeconómica.
- Sobrecarga de servicios públicos en zonas que no estaban pensadas para esa demanda.
En muchos casos, los beneficios los capturan sobre todo nuevos residentes e inversionistas, mientras que los costos los pagan quienes menos margen tienen para adaptarse.
Nómadas digitales y renta en dólares: un nuevo acelerador
Un elemento reciente en la gentrificación mexicana son los trabajadores remotos extranjeros:
- Cobran en divisas fuertes y pagan rentas que resultan muy altas comparadas con el ingreso local.
- Propietarios e intermediarios empiezan a fijar precios pensando en este mercado, no en los habitantes tradicionales.
- En ciudades como Playa del Carmen, Puerto Vallarta o colonias como Roma Norte y Condesa, los alquileres orientados a estancias temporales han desplazado opciones de vivienda de largo plazo.
¿Se puede hacer algo frente a la gentrificación?
La gentrificación no es un fenómeno completamente inevitable ni neutro. Existen estrategias de resistencia, adaptación y gestión más justa.
Desde las comunidades
- Organización vecinal para defender derechos de ocupación y vivienda.
- Cooperativas de vivienda o modelos de propiedad colectiva.
- Mercados y espacios comerciales protegidos con reglas claras.
- Iniciativas de preservación cultural, fiestas, oficios y tradiciones.
Desde las políticas públicas
- Programas de vivienda asequible en zonas centrales.
- Regulación de alquileres turísticos de corto plazo.
- Incentivos para que residentes originales puedan mejorar sus viviendas sin ser expulsados.
- Planeación urbana que considere participación vecinal y no solo intereses de inversión.
Desde el sector privado
- Proyectos que integren vivienda accesible dentro de desarrollos nuevos.
- Alianzas con comerciantes y vecinos para que participen en los beneficios del crecimiento.
- Prácticas de inversión responsables que no traten al barrio como un simple activo financiero.
Conclusión: el reto de construir ciudades más justas
La gentrificación en México es un fenómeno complejo: trae consigo mejoras visibles, pero también desigualdades y desplazamientos difíciles de ignorar. No se trata solo de estar “a favor” o “en contra”, sino de reconocer:
- Que los barrios tienen historia, memoria e identidad.
- Que el desarrollo urbano no debería construirse a costa de quienes les dieron vida.
- Que el crecimiento económico y la justicia social pueden y deben convivir.
Para residentes, gobiernos, desarrolladores e inversionistas, el reto es el mismo: entender que cada decisión inmobiliaria tiene efectos reales en el tejido social. La pregunta clave no es solo cuánto crecerá la plusvalía, sino qué tipo de ciudad estamos construyendo con cada proyecto, cada renta y cada compra.
El futuro urbano de México se está definiendo hoy, colonia por colonia. La gentrificación forma parte de ese proceso, pero su impacto final dependerá de qué tan dispuestos estemos a combinar desarrollo con inclusión, rentabilidad con responsabilidad y renovación con respeto a las comunidades que ya estaban ahí.
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